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sábado, 25 de septiembre de 2010

¡No te Metas con el Cariñosito!

Una vez Sofía, estaba sacudiendo el estante donde se encuentran sus muñecos, por los que los acomodó provisionalmente en el sillón, muy bonitos todos paraditos, los cuales llamaron poderosamente mi atención.

Sofía se dió cuenta y me dijo: ¡Bombón, no andes de curiosa!

A lo cual yo no entendí nada más que mi nombre.

Empecé a olfatear los muñequitos de muchos colores, unos de peluche y otros de plástico; de pronto uno despertó mi curiosidad: era un muñequito color café, con sus cabellitos dorados, muy sonriente y simpatico.

Sofía nuevamente me dijo: ¡Bombón con el Cariñosito no te metas! ¡Deja en paz al Cariñosito!

A lo que yo entendí: "Bombón, ¿Te gusta el Cariñosito?, anda te lo regalo"

Por lo que como pude cogí el Cariñosito y me fui toda encarrerada; tras de mí corría Sofía diciendo con mucha aflicción: ¡No Bombón, el Cariñosito, No!

Le tuvo que ayudar Arturo a quitármelo, de lo contrario el Cariñosito no habría sobrevivido.

He aquí el Cariñosito.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Anecdotario: Los Perrotes

Una cálida mañana de Domingo salí a la cochera y estaba tranquilamente tomando el sol, cuando frente al jardín de la calle, aparecieron dos perrotes Rottweiler, sin dueño y sin correa, que me triplicaban el tamaño y parecían caballos, yo muy valiente y con el afán de defender el territorio empecé a ladrarles y a decirles que se fueran de aquí.

Ellos se dieron cuenta de mi presencia y pude apreciar su enorme hocico por la reja, y también me empezaron a ladrar pero fueron tan fuertes sus ladridos que me quedé paralizada del susto y se me erizaron los pelos de toda mi raya negra desde la cabeza a la cola.

Afortunadamente Arturo acudió a mi rescate, aunque sudó la gota gorda, ya que los perrotes asomaban medio cuerpo por la reja, y nos metimos a la casa hasta que se fueron.

No entiendo por qué los dueños de perros, sean de la raza que sean, los dejan salir solos a hacer sus necesidades, cualquier perro necesita supervisión aunque esté muy bien entrenado; aunque recuerde el camino a casa o no ataque a la gente, siempre tienen un riesgo, tanto para ellos como para los demás.

Finalmente todo quedó en una anécdota y han podido comprobar una de característica de mi comportamiento:

"Es muy valiente, su pequeño tamaño no le impide enfrentarse o defenderse de perros más grandes".